Boston, MA — Cuando los Científicos Cristianos se reunieron en Boston, Massachusetts, el lunes 6 de junio para la asamblea anual de su denominación, enfrentaron una pregunta a la que muchas iglesias cristianas principales también se enfrentan: ¿puede la iglesia ser pertinente hoy en día?
Su punto de vista respecto a esta pregunta —como en casi todo lo demás— va en contra de la narrativa popular. “Hay un anhelo universal de experimentar profundamente el poder salvador de Dios”, dijo Margaret Rogers, presidenta de la Junta Directiva, de cinco miembros, de la Iglesia de Cristo,
Científico, que tiene su sede mundial en Boston. “La demanda”, dijo ella, es tener una iglesia “que esté llena de vitalidad por su amor desinteresado, y que participe activamente en la auténtica curación cristiana de la humanidad”.
Para la mayoría de los Científicos Cristianos, esto no parece significar un mayor alcance o nuevos ministerios y programas. Significa ahondar en lo que sienten que aportan al mundo: la curación espiritual, basada en las enseñanzas de Cristo Jesús, que se espera que sea a la vez humana en espíritu y eficaz en los resultados.
“Oramos”, explicó otro director, Allison W. Phinney, “porque la oración nos alinea con la manera en que funcionan las cosas realmente. Nos permite ver y sentir más del inmenso bien y el Amor divino que está aquí para nosotros y para la humanidad”



